LAS MALAS COMPAÑÍAS

     Con relativa frecuencia, los que tenemos hijos, transformamos la prevención en premonición. Pasamos de adelantarnos a los acontecimientos basándonos en nuestra experiencia y en la de otros, a estar en continua alerta, pensando que a nuestros seres queridos les acurrirá alguna de las muchas desgracias posibles. Este mal vivir, originado en el cariño que les tenemos, puede tener un efecto perjudial para nuestra salud y convivencia con los seres queridos (parecemos más bien pájaros de mal agüero que adultos con experiencia), provocando tensiones que nos distancia de los hijos que al final escogen no tomar en cuenta ninguno de nuestros avisos.


      Éste mismo cariño nos hace creer que si algo malo les ocurre o su conducta no nos agrada, todo se debe a que frecuentan malas compañías. Nuestro bebé querido, ya un poco crecido, no puede ser así, ellos lo cambiaron. Supongamos que nuestro bebé ya es adolescente y queriendo prevenir, miramos cuales son las causas de muerte y enfermedad que más se asocian a este grupo. Resultará que los accidentes, y más en concreto los asociados a ciclomotores, son de las más importantes cuasas de muerte e invalidez a su edad.

      Todo el día pensando lo que harán por ahí, lo que tardan en volver, lo poco que nos cuentan de lo que les interesa… pero llega su aniversario y somo nosotros mismos quienes les facilitamos la peor compañía: LA MOTO. Si añadimos la escasa sensación de peligro que tiene esta edad, las prisas, la típica falta de concentración en la mayoría de temas y, desde luego, nuestro ejemplo, tendremos el cóctel final.

      El casco, suponiendo que se lleve, parece ser más un salvoconducto para no ser multados que un protector cerebral, pues con excesiva frecuencia cuando lo llevan ni va sujeto ni suele ser intregal. Y esto sin contar con el peligro para los demás: los más pequeños y los más mayores. En las contadas ocasiones que los que conducimos coche paramos, no es raro que seamos adelantados por un ciclomotor que atropelle al peatón confiado. Sin nombrar el tremendo ruido que provocan tras ser sometidos al trucaje (¿legal?) de la motocicleta.

      Una escritora contemporánea española decía algo así como que los adolescentes eran náufragos que salen de la playa de la niñez e intentan llegar a la isla de los adultos. ¿será la moto una buena compañera?.


FRANCISCO J. SÁNCHEZ CABRERA. Médico.