EL LAZO LIBANÉS


    En nuestra sociedad, como todo el mundo sabe, el principal objetivo es trabajar, ganarse un dinerillo (cuanto más mejor) y poder llegar a final de mes holgadamente, sin que nuestras cuentas estén en rojo, ya que en caso contrario tendremos que echar mano de la tarjeta de crédito.

Vista frontal del plástico, del timo.

    Ahí quiero llegar, a la TARJETA DE CRÉDITO.

    Desde hace un  tiempo tenemos por nuestro municipio una banda de personas, al parecer procedentes de los países del este, que se dedican a hacer un uso fraudulento de las tarjetas de crédito ajenas, que sin darnos cuenta les habremos entregado y chuparán nuestros ahorros como los vampiros chupan la sangre.

    Pues bien, hace unas semanas se consiguió detener y poner a disposición judicial a dos personas que se dedicaban al timo del “LAZO LIBANES”, y que pasaré a explicar en que consiste y el  "modus operandi" de este timo, para que abramos bien los ojos y no nos ocurra a nosotros.


1.      Los timadores se fabrican un “plástico” con unas determinadas dimensiones y con una ranura en el centro, a la vez que pegan un trozo de cinta de video en su parte posterior, también de unas dimensiones concretas.

2.      Pegan el citado plástico sobrepuesto a la ranura que utilizamos para introducir nuestra tarjeta de crédito en el cajero automático. A simple vista parece que el plástico colocado es propio del cajero automático.

3.      Los “inteligentes” esperan muy cerca del cajero esperando a que algún “cliente” pique el anzuelo e introduzca su tarjeta. El cliente, enseguida se percata de que algo no funciona muy bien, empezando a pulsar los botones del teclado o la pantalla táctil, pero no saca ni dinero ni la tarjeta.

4.      En este preciso momento, el  "pícaro o pícaros", ya se han colocado detrás del “cliente” y muy amablemente le ofrecen su ayuda  como si entendieran mucho y !vaya si entienden!

5.      Posiblemente el/los “pícaros” sean dos, tres o cuatro, le indiquen al “cliente” que a lo mejor se ha confundido al marcar el número secreto (PIN). Le indican que lo teclee otra vez, y mientras teclea el número secreto de su tarjeta, hay unos 6 u 8 ojos intentando memorizar el PIN del confundido “cliente”.

6.      Al tener dicho número se separan del cajero, indicando al “pobre infeliz” que acuda a alguna oficina bancaria (la casualidad es que siempre está lejos de la máquina expendedora o está cerrada),  y le manifiestan que a ellos también les sucedió una vez y tuvieron que dejar la tarjeta dentro.

7.      Cuando se ha ido el “pobre infeliz”, los “inteligentes” regresan al cajero, quitan el plástico de la ranura, a la vez que con ello sacan la tarjeta de crédito que ha quedado enganchada con el trozo de cinta de video.

8.      Al tener la tarjeta y el PIN, ya no os cuento nada más, imaginároslo!! Te sacan  hasta la última peseta de tu particular y querida cuenta corriente.


  Vista lateral, donde se aprecia el trozo de cinta de video pegada al plástico frontal.


CONCLUSIÓN:

    En nuestro mundo hay gente de muchas clases, gente de bien, gente que hace el bien, y gente que se lo hace muy bien.

    Así que: OJO, con la gente predispuesta a ayudarnos, que a veces no es lo que parece.


  Oficial Policía Local, c.p. número 11.